Con un crecimiento exponencial de usuarios desde 2018, la moto eléctrica se ha conseguido posicionar este 2020 como alternativa de la nueva movilidad en las ciudades.

AMV ha registrado un incremento de un 77% de usuarios de moto eléctrica en los seis primeros meses del 2020, sobre su propia cartera en España. Esta tendencia al alza ha sido una constante desde inicios de 2018, año en el que esta empresa, líder en la comercialización de seguros de motos, ha constatado que se ha duplicado en invierno y triplicado en verano la demanda de seguros de motos eléctricas, respecto a 2017. Si nos detenemos en el dato de suscripción, la tendencia positiva es también muy acusada, cifrándose en un 128% (para el año 2018 respecto a 2017).

ANESDOR (Asociación Nacional de Empresas del Sector de dos ruedas), también confirma esta evolución hacia la movilidad sostenible en España, reseñando en su último informe anual que la cuota de mercado de las motos eléctricas fue del 6,8% en 2019 con un total de 12.225 vehículos, incrementándose en un 66,8% con respecto al año anterior. Si nos centramos en el mes de julio de 2020, las motocicletas eléctricas progresaron un 24,8% en términos interanuales respecto a julio del año pasado, pero es especialmente destacable el caso del mes de agosto, que ha presentado un alza del 614%, gracias en este caso a la comercialización de una gran flota de eléctricas para alquiler en Barcelona.

A las ventajas económicas ya conocidas que aporta la moto eléctrica (el coste por kilómetro es más reducido que en un modelo de gasolina, al igual que su mantenimiento y revisiones al no requerir la sustitución del aceite y de los filtros), se añaden ahora las ayudas del Programa de Incentivos a la Movilidad Eficiente y Sostenible (Moves II), aprobado recientemente por Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). El Real Decreto establece ayudas de hasta 750 euros a los particulares que compren una moto eléctrica con un precio inferior a los 10.000 euros en la categoría de homologación L3e, L4e y L5e (consideradas como motocicletas con o sin sidecar, de dos o tres ruedas y una velocidad superior a los 45 km/h).

En lo que concierne a la contratación de los seguros, la diferencia de precio porcentual entre un seguro de moto y uno de coche resulta del 49,40% a favor de la moto, pero es que, además, AMV ofrece a los clientes hasta un 50% de descuento en la prima anual, válido exclusivamente en la contratación de un seguro de moto eléctrica. Cédric Parnaudeaudirector general de AMV, destaca en este sentido: “Siempre hemos ido adaptándonos a los cambios que nos pedía el mercado, siendo una constante en nuestra historia el mantener nuestro compromiso con la movilidad sostenible, de hecho, llevamos ofreciendo ventajosos seguros para motos eléctricas desde 2011. Estamos firmemente convencidos de que debemos apoyar, a través de nuestra política comercial y condiciones exclusivas, el fomento de este tipo de vehículos que contribuyen a la descongestión y descontaminación de las ciudades”.

Ventajas motos eléctricas

El auge de la moto eléctrica, localizada, sobre todo, en entornos urbanos, se debe en una buena parte a las ventajas de movilidad que aportan, ya que, al responder a los retos medioambientales por sus bajas emisiones de dióxido de carbono, las administraciones permiten la libre circulación en ciudades con limitación de acceso, así como el estacionamiento gratuito o con tarifas reducidas en zonas reguladas. Además, están autorizadas para circular en carriles especiales.

A estas circunstancias favorables, se suma una fiscalidad ventajosa y el ahorro en unos desplazamientos, (son 17 veces más baratos que los realizados por una moto de combustible), que siempre favorecen la descontaminación ambiental y acústica. Además, la mayoría de los modelos existentes en el mercado se pueden recargar en un enchufe convencional e incluso disponen de baterías extraíbles e intercambiables, para que se pueda proceder a una recarga cómoda en cualquier lugar. No obstante, en el caso de las pólizas de AMV, los clientes que se queden sin batería por cualquier motivo, les corresponde traslado hasta el taller.

Por último, reseñar que la irrupción del Covid19 añade al uso de la moto un aliciente añadido y es el distanciamiento social que facilita el desplazamiento en esta tipología de vehículos, en detrimento del transporte público.

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