La Ossa Byra es la muestra de una gran capacidad creativa, que hoy en día todavía nos sorprende.

A finales de los años 60 y principio de los ’70, Ossa tenía diversos proyectos sobre la mesa, pero ninguno de ellos era de una motocicleta de asfalto.
A mediados de los ’60, el modelo 230 Sport, y posteriormente la 250 Sport, fueron las motocicletas de Ossa encargadas de enfrentarse a la competencia, es decir a las Metralla de Bultaco y a las Impala de Montesa.
Esa lucha quedó patente en las 24 Horas de Montjuïc de 1967, cuando el tándem Giró/Yglesias ganaron la prueba para la marca Ossa.
Pero un buen día, los hermanos Batlló, amigos de los propietarios de Ossa, creyeron oportuno desarrollar una motocicleta de la marca más potente, para poder encarar con garantías las pruebas de Resistencia y también de velocidad.
La base del ideario de los Batlló, era muy simple, para conseguir el doble de potencia hay que tener el doble de motor, es decir que partiendo de la base de la Ossa 250 Sport, se le modificó el chasis a la altura de la pipa de dirección soldando dos barras para sujetar los extremos de los motores, modificando también los anclajes del chasis y basculante, para poder montar dos motores juntos de la Ossa 250 Sport.

Ossa Batlló 500

Ossa Batlló 500

La moto era muy ligera, con un centro de gravedad muy bajo y con sus 500 cc de 2 tiempos, conseguía unas prestaciones importantes para la época.
Esta moto podemos decir que fue solo el comienzo, pues a la vista de los resultados obtenidos, los hermanos Batlló tomaron la decisión de crear un “monstruo” de 4 cilindros en línea, de 1.000 cc., dos tiempos y refrigeración por aire.
De esta motocicleta denominada Ossa Byra se hicieron dos prototipos, que tuvieron una corta vida deportiva, pero totalmente espectacular.
Para crear esta “bestia”, se escogió el chasis de la Ossa Yankee 500, se le puso un motor de la Yankee 500 en medio, más dos motores de 250 cc, uno a cada lado.
Para conseguirlo se hubieron de fabricar unos piñones especiales, que acoplasen cada cigüeñal.
Todo este increíble motor, era controlado por una caja de cambios de 6 velocidades, el motor estaba alimentado por 4 carburadores que se bebían la gasolina como si fuera agua.
En este primer prototipo se dejaron los clásicos escapes cilíndricos, típicos de Ossa. La potencia estimada era de unos 110 CV, una potencia que al estar suministrada por un motor de 2 tiempos, tenía una entrega de la misma extremadamente violenta, la velocidad que podía alcanzar aquel primer prototipo tetracilíndrico era de 250 km/h.

Ossa Byra

Ossa Byra
Debido al elevado consumo de gasolina, el depósito de combustible era de grandes dimensiones, que hacia elevar notablemente el centro de gravedad de la motocicleta, que junto a la amplitud de los 4 cilindros en línea y las brutales reacciones en la entrega de potencia, hacían que la conducción de la moto fuese extremadamente peligrosa.
La Ossa Byra corrió en las 24 Horas de Montjuic de 1972, al final de la recta de la Pérgola la moto llegaba en 6ª velocidad, para encarar la subida al Pueblo Español, donde el silbido de sus escapes se convertía en una sirena que la diferenciaba totalmente del resto.
Para muchos controladores, jueces y cronometradores de las 24 Horas, la Ossa Byra era un experimento demasiado extraño, y les daba la sensación que en cualquier momento podían surgir problemas.
La potencia que ofrecía junto con la ingobernabilidad de la moto fruto de  la entrega de potencia del motor, hizo que el sueño de la Ossa Byra acabase contra un árbol.
A pesar del aparatoso final en las 24 Horas de Montjuïc, ese primer prototipo siguió mejorándose, sustituyéndose los escapes de calle por unos tubarros de competición, se pusieron carburadores todavía más grandes, se aumentó la relación de compresión, fibras nuevas, nuevos cilindros, y al final se consiguieron en este 2º prototipo un total de 118 CV.
Así en 1973, pudo verse en acción el segundo prototipo de la Ossa Byra 1.000 nuevamente en las 24 Horas de Montjuic, pilotada por la pareja Farreras-Arnús, pero el abandono de la carrera por multitud de problemas mecánicos, hizo que se abandonara definitivamente el proyecto.
Pero a pesar de todo, la Ossa Byra 1.000 siempre será recordada como la 2 tiempos más potente que se construyó en nuestro país.

Ossa Byra Ossa Byra

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