La Yamaha XT 500 gano el primer París-Dakar con Cyril Neveu a los mandos.

En 1979 se disputó por primera vez la mítica carrera africana del París-Dakar, Yamaha disponía de un modelo que marcó toda una época, se trataba de la mítica XT 500.
Los fabricantes japoneses en su afán de conquistar el enorme mercado americano, se dieron cuentas que los Yanquis se volvían locos por las carreras por el desierto como en la Baja California, donde las 2 tiempos imponían su ley.
Honda fabricó la XL250 de 4 tiempos, pero su motor no daba lo suficiente para una carrera como la Baja California, y así en 1975 Yamaha diseñó la TT500.
Al cabo de poco tiempo este modelo fue sustituido por la XT 500 de color rojo y blanco, la gran fama de esta motocicleta empezó a forjarse en París, cuando un tal Thierry Sabine, daba el pistoletazo de salida del primer Rally parís-Dakar.
Una gran cantidad de motoristas participaban a lomos de la Yamaha XT 500 preparadas para la ocasión con un gran depósito de gasolina.

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XT 500
De hecho el creador del parís-Dakar, Thierry Sabine se perdió en el rally Abidjan-Niza al manillar de una XT 500, mientras estaba solo y perdido en la inmensidad del desierto (estuvo 3 días perdido) empezó a imaginar una carrera única a través del desierto, con salida en París y la llegada en el Lago Rosa de Dakar.
En la 1ª edición del París-Dakar, Ciryl Neveu ganó la prueba africana con la XT 500, repitiendo triunfo en 1980. El gran éxito de la Yamaha XT 500 residía en su sencillez mecánica y en un motor totalmente indestructible perfecto para la dura carrera africana.
El motor era un monocilíndrico de 4 tiempos, refrigerado por aire, con 2 válvulas, el pistón disponía de 3 segmentos y se alimentaba a través de un carburador Mikuni asistido por dos cables de gas.
El sistema de lubricación se realizaba por cárter seco, en el que una bomba helicoidal bombeaba aceite al motor, lo recuperaba en el fondo del cárter y lo enviaba al depósito de aceite que era el mismo chasis, tres filtros diferentes aseguraban la perfecta integridad del lubricante.
Los frenos eran de tambor con unas medidas de 160 mm delante y de 130 mm detrás, las grandes armas de esta moto eran su sencillez mecánica, su poco peso y una velocidad máxima de unos 135 km/h.
En posteriores años la XT 500 evolucionó y aumentó de cilindrada convirtiéndose en la Yamaha Ténéré.
Poco a poco el París-Dakar se convirtió en un monstruo mediático, un aparador publicitario donde todos los fabricantes de motocicletas querían estar.
Primero fue BMW y después Honda quienes rompieron la hegemonía de los monocilíndricos con sus motores bicilíndricos, más pesados pero al mismo tiempo mucho más veloces.
Yamaha más adelante respondió con su victorias bicilíndrica, la Yamaha SuperTénéré que en manos del francés Peterhansel consiguió muchas victorias, pero eso forma parte de otra historia.

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