Es una de las motocicletas de competición más exclusivas de todas las épocas: la bestial Moto Guzzi V8 de 8 cilindros. ¿Quieres saber más?

Esta especialísima moto fue diseñada por el ingeniero Giulio Cesare Carcano, que en 1954 comenzó a trabajar en el proyecto de una moto de 8 cilindros de competición, la primera y única que hasta ahora ha participado en carreras oficiales, aunque, mucho antes, en 1906, Curtiss ya había construido una 8 cilindros (el motor era de aeroplano) pero que nunca participó en competiciones. Lo mismo podemos decir de una Benelli de 8 cilindros que no pasó de la fase de proyecto.

El bloque del V8 estaba formado por 4 pares de cilindros en V dispuestos frontalmente en el sentido de la marcha y en un ángulo de 90 °. Gracias a esta solución, la anchura de la moto era la misma que la de una 250 cc de 4 cilindros en línea.

El bloque del V8 estaba formado por 4 pares de cilindros en V dispuestos frontalmente en el sentido de la marcha y en un ángulo de 90 °. Gracias a esta solución, la anchura de la moto era la misma que la de una 250 cc de 4 cilindros en línea.

Una moto de 8 cilindros de competición, la primera y única que hasta ahora ha participado en carreras oficiales

En cuanto a la Guzzi V8, la primavera de 1955 el motor ya rodaba en el banco de pruebas. El bloque estaba formado por 4 pares de cilindros en V dispuestos frontalmente en el sentido de la marcha y en un ángulo de 90 °. Gracias a esta solución, la anchura de la moto era la misma que la de una 250 cc de 4 cilindros en línea. El prototipo ofrecía 62 CV a un régimen de entre 7.000 y 12.000 rpm, pero pronto la potencia aumentó hasta los 64-65 CV, con una velocidad punta de 260 km/h. El modelo definitivo quedó listo en 1956, con un cambio de 4 marchas y el cárter dimensionado para poder meter hasta 5 o 6 marchas, dependiendo del circuito. Cada grupo de 4 cilindros quedaba encerrado dentro de una camisa de refrigeración ligera fundida con el bloque de las culatas. En cuanto al radiador, estaba situado en la base de los tubos delanteros del bastidor. Cada cilindro cubicaba 62,31 cc, lo que, contando los 8 cilindros, daba una cilindrada total de 498,48 cc.

UNA JOYA TÉCNICA
 La distribución era de dos válvulas por cilindro y la alimentación se obtenía a través de 8 carburadores de dos cubas cada uno, dispuestos en el lado derecho del motor. Debido a los problemas de alimentación que tenía la moto cuando se plegaba en las curvas, al final los ingenieros optaron por incorporar una sola cuba por carburador. Los carburadores estaban dispuestos en la V del motor, y prácticamente encajados el uno con el otro por falta de espacio. Cada carburador tenía un difusor de 20 mm y bieletas de sincronización para ofrecer una carburación perfecta. Con este sistema, además, el motor daba al menos unos 5 CV de potencia extra.

La transmisión final era por cadena y el bastidor de doble cuna, con un tubo superior de grandes dimensiones que iba desde la pipa de dirección hasta el asiento y que contenía el aceite del motor. La lubricación era por cárter seco con dos bombas, una de envío del aceite y la otra de recuperación. En cuanto a las suspensiones, la delantera llevaba horquilla telescópica con bieletas inferiores oscilantes y muelles externos suplementarios, y la trasera basculante, con amortiguadores telescópicos y muelles externos como la delantera.

SU PALMARÉS
 En 1955, la Guzzi de 8 cilindros fue presentada al público por primera vez en las pruebas de Senigallia y después en el Gran Premio de las Naciones, pero simplemente fue mostrada a los espectadores y no tomó parte en las carreras. Finalmente, la esperada V8 corrió en la famosa Coppa d’Oro de Imola, con el mítico carenado de campana y dos tomas de aire para el radiador. A pesar de que en esta carrera descargó un verdadero diluvio, la Guzzi V8, pilotada valientemente por Kevin Kavanagh, corría a una velocidad increíble y cogía las curvas al límite, de manera que el australiano cada vez ponía más distancia entre él y sus perseguidores. Por desgracia, cuando iba lanzado hacia una merecida victoria, tuvo que detenerse en boxes porque el manómetro indicaba una temperatura de agua muy elevada, superior a los límites. Por temor a un gripaje, los mecánicos no lo volvieron a dejar salir. Lo más grave es que, una vez llevada la moto a la fábrica, se dieron cuenta de que simplemente se había estropeado el manómetro.

Dickie Dale, en 1957, en la TT de la Isla de Man


Hasta ahora, ha sido la única 8 cilindros que ha participado en grandes premios oficiales

El año siguiente comenzó muy bien para la Guzzi V8, que participó en la pista de Terracina con la intención de batir algún récord mundial. Así, pilotada por el inglés Bill Lomas, consiguió el récord mundial de los 10 kilómetros con salida con el motor parado, y lo hizo a una velocidad de 243,572 km/h. Ese mismo año, la moto ganó en Siracusa la primera prueba del campeonato italiano, pilotada por Giuseppe Colnago, y también el Gran Premio de Imola, con Dickie Dale de piloto. En Francorchamps, Keith Campbell, antes de retirarse del gran premio, marcó la mejor vuelta a 190 km/h de velocidad media, la más alta conseguida hasta entonces por una motocicleta de competición.

Así, la Guzzi V8, empezaba a tener mucho renombre gracias a su potencia, velocidad y fiabilidad, y para 1958 se esperaban resultados fabulosos, pero, a finales de 1957, Moto Guzzi decidió retirarse totalmente de las competiciones. Así se terminó la corta vida de la inigualable 8 cilindros de la marca italiana, una moto que, hasta ahora, es la única 8 cilindros que ha participado en grandes premios oficiales.

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