Marcus Walz es un reconocido preparador de motocicletas famoso por sus creaciones llamadas Hardcore y también por colaboraciones con fábricas como Yamaha

En julio de 1967 Marcus Walz nace en Heidelberg y ya desde pequeño vivió obsesionado con todo lo que significara dos ruedas. Así, siempre que podía se escapaba a el circuito de Hockenheim para ver las pruebas que se realizaban y aprendió el oficio de mecánico desde jovencito. Prueba de su vocación técnica, con sólo 14 años transformó totalmente una Zündapp CS 25 que compró con sus ahorros, lo que provocó el reconocimiento general de todo Heidelberg y sus alrededores.

Con 17 años, ya había tenido más de 20 ciclomotores que transformaba y los volvía a vender, hasta que se compró su primer coche, de procedencia americana. Y es que al joven Marcus también le iban las cuatro ruedas y todas aquellas máquinas que venían de los Estados Unidos, coches o motos, y, así, a los 20 años compró la primera Harley-Davidson, una Softail del 87 que transformó totalmente y que vendió a un amigo por 50.000 marcos. Con este dinero en el bolsillo. Walz los invirtió para comprar herramientas y también una Harley Pan-Shovel de chasis rígido que estaba prácticamente para tirar. Así era él, un auténtico loco de la mecánica que gozaba transformando todo lo que era intransformable o difícil.

PASIÓN POR LAS MOTOS

Su pasión por las motos era imparable, fue aumentado y no conocía límites. En 1980 se interesó por el motocross, un deporte con el que consiguió bastante éxitos, y que gracias a un contrato con Kawasaki para 1989 y 1990 corrió en el Campeonato Alemán.

Un grave accidente en una carrera sufrido en 1990, donde perdió prácticamente todos los dientes además de sufrir fracturas múltiples en la mandíbula e importantes laceraciones en la cara y el cuello, significó un toque de atención en su vida. Aunque participó en algunas carreras más, Marcus Walz dejó definitivamente el motocross en 1991 y orientó su vocación profesional de preparador de motos.

Una de las primeras tareas fue transformar una Harley Pan-Shovel hecha papilla. Los padres de su novia le dejaron el establo de la casa para que hiciera de inusitado taller mecánico para que el joven Marcus se pudiera poner manos a la obra en un trabajo no muy alentador: sólo pudo aprovechar el motor, el chasis y la caja de cambios. Sin embargo, su creación le valió la portada de la revista “Bikers Live” como también la admiración del gremio.
A partir de entonces su carrera fue imparable: muchos amigos y conocidos le llevaban sus Harley a aquel establo de las afueras de Heidelberg para que Marcus las transformara con su habilidad y talento.

En 1998 Walz inventó el chasis llamado “Drag-Style”, conocido en todas partes y que representó el nacimiento de un nuevo tipo de motocicletas personalizadas

A finales de 1992, Walz registró aquel pequeño taller como empresa y en enero de 1993 fundó oficialmente la Walz-Hardcore Cycles. Aquel establo se quedó pequeño en poco tiempo y en verano de 1994 se trasladó a un edificio nuevo de 600 metros cuadrados dentro del polígono industrial de Hockenheim, lugar que actualmente sigue siendo la sede de la empresa.
En 1998 Walz inventó el chasis llamado “Drag-Style”, conocido en todas partes y que representó el nacimiento de un nuevo tipo de motocicletas personalizadas. Marcus Walz se hizo famoso en todo el mundo, siendo en Japón y Estados Unidos los países donde más éxitos consiguió.

UN ACONTECIMIENTO INESPERADO, CON YAMAHA EN EL HORIZONTE

En septiembre de 1999 un triste acontecimiento marcó su vida. La muerte inesperada de su madre hizo que se retirara durante un año, llegando a plantearse incluso a vender la empresa. A mediados de 2000, sin embargo, entró Michael Winkler como socio equitativo que se hizo cargo de la dirección de la misma.

Con este cambio de panorama, Marcus Walz pasó a encargarse del marketing, organización de ferias, exposiciones y desarrollo de nuevos productos, además de ser también el responsable de la apertura y concesión de licencias WHC (Walz-Hardcore Cycles) en Europa como WHC Barcelona, WHC Hungría, WHC Suiza… Durante los años 2004, 2005 y 2006, Marcus fue el primer constructor de motocicletas que no reside en Estados Unidos que estuvo invitado al prestigioso “Artistry in Iron” que se celebra todos los años en Las Vegas.

Aparte de sus propias creaciones, Marcus Walz, ha colaborado también con Yamaha, junto con Roland Sands y Ludovic Lazareth, para aportar la propia visión de cómo debía ser la T-Max y V-Max. Marcus Walz quería que estos dos modelos fueran perfectamente reconocibles en el mercado motociclista.

En cuanto a la T-Max le hizo perder 14 kilos, le cambió todo el escape, le instaló también una batería ligera de competición de litio y eliminó al máximo posible las piezas de plásticos supérfluas. En cuanto al color le puso un azul muy especial, ya que es el mismo que utilizó para hacerle una moto a Sebastian Vettel. En cuanto a la carrocería, diseñó e hizo fabricar las piezas en panel de carbono de alto brillo.

A la T-Max le cambió todo el escape, le instaló  una batería ligera de competición de litio y eliminó las piezas de plástico supérfluas. Y le puso un azul muy especial: el mismo que utilizó para hacerle una moto a Sebastian Vettel

En la V-Max también utilizó profusamente el carbono para reducir peso drásticamente: por ejemplo, sólo en una llanta de carbono se ahorraron hasta 10 kilos de peso. Otro de los rasgos distintivos de la V-Max Hyper Modified es precisamente el escape artesanal y es que el conjunto total tiene un aspecto totalmente formidable.
Todas estas preparaciones especiales han convertido Marcus Walz en uno de los preparadores más cotizados por la industria hoy en día.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies